Viacrucis de un Zemí; así se encontró, se sacó del país y fue ubicado

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El hallazgo. La primera referencia sobre esta pieza, según Bernardo Vega, la hizo en 1891 el investigador norteamericano J. Walter Fewkes y posteriormente el alemán Cronau, en visita que hiciera a la República Dominicana a fines del siglo XIX, hizo un dibujo de la pieza, la cual pasó a pertenecer luego a la familia Cambiaso, de origen italiano.

Rodolfo Cambiaso,  coleccionista y estudioso, a quien se debe la localización y acopio a finales del siglo XIX del único Zemí de algodón que existe en el mundo, ubicado en el Maniel de Ocoa, fue reubicado a principios de los años setenta por el licenciado Bernardo Vega.

La importancia del hallazgo de Cambiaso, que al parecer fue en los años ochenta del siglo XIX, motivó su inclusión en un artículo de Fewkes 1891 y con la visita al País de Rodolfo Cronau, inspiró un dibujo al natural de dicho Zemi de algodón que se reproduce en la obra de Cronau: “América”.

Esta pieza fue sacada del país, en 1903, según Bernardo Vega, cuando Fewkes visitó República Dominicana y depositada en un museo en Génova. Hoy día está en el museo de Turín. Por tanto, estos ídolos eran urnas funerarias para los caciques, especialmente el cráneo. Eran unas capuchas tejidas con algodón.

Estos Zemís eran objeto de veneración, con los cuales los indígenas rendían culto a sus antepasados.

Vega descubrió en 1970, hace cinco décadas,  su existencia y conservación en el referido Museo de Antropología y Etnografía de la Universidad de Turín, Italia.

La pieza se encontraba en territorio dominicano hacia 1892, pero para 1903 ya había sido sacada del país. Desde entonces se la señaló como perdida, aunque posteriormente se creyó equivocadamente que estaba en el Museo Británico.

Ensayo de Lantigua

José Rafael Lantigua, en un importante ensayo breve, establece: “Del Zemí de algodón no se conocía su existencia hasta que unos investigadores norteamericanos y alemanes dieron cuenta de un ejemplar hacia el siglo diecinueve.

Sin que entremos en mayores detalles (materia de expertos -que no lo soy- es este tema tan singular de nuestra historia cultural) anotemos que el único Zemí de algodón que conocen nuestros tiempos fue encontrado en las cuevas del Maniel, en San Cristóbal, y unos investigadores extranjeros dibujaron como pudieron la importante pieza y dieron noticia de su existencia”.

Indica que el Zemí de algodón fue adquirido por la familia Cambiaso, familia italiana de origen genovés que se había establecido en el país. Hacia 1903 ya el Zemí de algodón había sido expatriado precisamente a Génova por uno de los hijos del matrimonio Cambiaso, desde donde siguió otros rumbos en fechas no precisadas.

Aprovechando la celebración en Italia, en el año 2010, de la II Semana de la Literatura Dominicana, pidieron a la Universidad de Turín mostrarle a la delegación  integrada por  Lantigua, Manera, el poeta José Mármol, por primera vez, tan valiosa pieza extraída en Santo Domingo, tras lo cual unos técnicos llegaron con el Zemí de algodón que estaba resguardado en una bóveda.

Revela que histórica pieza taína mide 75 centímetros de altura, que conserva un cráneo cubierto por un tejido de algodón que protege además el resto de la réplica de la estructura humana, en pequeño, que constituye este objeto preciado y que hoy día es el símbolo del museo, para entonces con problemas financieros para mantenerse abierto.

El profesor de literatura, editor, traductor y promotor de las letras caribeñas y latinoamericanas  Danilo Manera, produjo desde Italia un pronunciamiento sobre el Zemí de Algodón, respecto del cual ha solicitado en varias oportunidades que sea retornado al país y que ha enviado a El Nacional.

El documento del profesor italiano Danilo Manera dice: “Me baso en la publicación  Zemi a Torino  del Museo di Antropología ed Etnografia dell’ Università di Torino, publicado en ocasión de la exposición del objeto en 2011, con un congreso en el que participé”.

En el libro de mano de la actividad sobre el zemí de 2011, los poseedores italianos dicen, siguiendo a Bernardo Vega, que en 1892 el pintor Rudolf Cronau dibujó y describió el zemí, mencionando su hallazgo en una gruta cerca de Maniel, al norte de San Cristóbal.
En 1903 ya el zemí no se encontraba en tierra dominicana.

En ese lapso de tiempo un miembro de la familia dominico-italiana de los Cambiaso lo trajo a Génova. En 1970 Bernardo Vega encontró una foto del ídolo en el British Museum y luego lo buscó y encontró en Turín.

Cita que medios de Italia informan que la solicitud de devolución será examinada por un Comité Gubernamental.

El periódico Corrierre della Sera cita también un documento según el cual el zemi fue comprado por Giovanni Battista Cambiaso en 1882, y luego enviado a parientes en Génova y que en 1928 fue donado al Museo de antigüedades de Turín por el letrado genovés Cesare Buscaglia.

“Creo que Italia debería devolver a República Dominicana el zemí, por su excepcional valor en la cultura taína”, dice.

Manera subraya dos aspectos:

1. Salvo que se encuentren otros documentos, por lo que se sabe en el momento actual, el zemí no fue robado por obispos o arqueólogos, y lo llevó a Italia un dominicano de una familia famosa por su participación en la Independencia Dominicana (un Cambiaso fundó la armada dominicana).
2. El Museo de Turín lo ha conservado con profesionalidad y respeto, exponiéndose en algunas ocasiones importantes.
Si en su momento los dominicanos no supieron darse cuenta de la pieza extraordinaria que había sido hallada y guardarda en un Museo, después de la investigación de Bernardo Vega los especialistas sabían e intentaron, junto con unos políticos sensibles (sobre todo el ministro de Cultura José Rafael Lantigua), traer el zemí a República Dominicana.
“Soy testigo de ello. Hice varias gestiones en ese sentido y no fue posible entonces. Ojalá ahora lo sea y lo celebraré junto con todos. Pero no se puede decir que es un descubrimiento de ahora o que los estudiosos dominicanos desconocían su existencia o  que en el museo italiano no saben qué tienen: el Zemí de Algodón es una pieza única, valiosísima, muy estudiada y apreciada. Le adjunto el estudio radiográfico del mismo”.

¿Quién es Manera?


Es el principal académico, editor promotor y difusor de la literatura dominicana, cubana y latinoamericana en Italia. Ha preparado ediciones italianas de numerosos autores españoles y antologías de cuentos gallegos, vascos, canarios, ecuatorianos, dominicanos y colombianos. Presentó, por primera vez en Europa, a los narradores dominicanos contemporáneos hace 20 años en el libro I cactus non temono il vento.